Las manifestaciones en rechazo al hacinamiento escolar, la falta de presupuesto y el deterioro edilicio derivaron en disturbios, incendios y enfrentamientos frente a institutos de secundaria, obligando al Gobierno a implementar medidas de urgencia.
Las protestas estudiantiles que sacuden a Francia se intensificaron drásticamente, registrando casi 2.000 detenciones y dejando un saldo de 305 integrantes de las fuerzas de seguridad lesionados en medio de una jornada marcada por incendios, bloqueos y enfrentamientos violentos frente a decenas de centros educativos. La gravedad de los incidentes obligó al primer ministro Sébastien Lecornu a convocar de urgencia a un gabinete de crisis.
Las autoridades detallaron que más de mil institutos de enseñanza secundaria en todo el país se vieron afectados por las acciones del movimiento, con bloqueos activos en más de doscientos establecimientos. Varias zonas de los alrededores de París, así como ciudades como Marsella, Nantes, Toulouse y Estrasburgo, fueron escenario de graves daños materiales, ataques al personal docente y periodistas, y enfrentamientos directos con la policía.
El malestar de los alumnos se originó a raíz de la profunda crisis estructural que atraviesa el sistema educativo, caracterizada por el hacinamiento en las aulas, la escasez de profesores, las instalaciones deterioradas y las extensas jornadas escolares. A estas demandas se sumaron reclamos contra la eliminación de puestos universitarios y el recorte de becas. Frente a este panorama, el ministro de Educación, Édouard Geffray, dispuso el cierre preventivo de unos 400 establecimientos y el pase a la modalidad virtual en aquellos centros que presenten mayores riesgos de incidentes, mientras el Ejecutivo endurece su respuesta penal frente a los actos vandálicos.
