El 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos fue escenario del mayor atentado terrorista de su historia. Cuatro aviones comerciales fueron secuestrados por integrantes de la organización terrorista Al Qaeda, liderada entonces por Osama bin Laden.
Dos de las aeronaves fueron estrelladas contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York, mientras que un tercer avión impactó contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa estadounidense. El cuarto, el vuelo 93 de United Airlines, cayó en Pensilvania después de que los pasajeros intentaran recuperar el control del avión.
Los ataques provocaron el derrumbe de las Torres Gemelas y causaron la muerte de 2.977 personas, además de dejar miles de heridos y producir enormes consecuencias económicas y materiales.
El 11-S modificó profundamente la política exterior de Estados Unidos. Pocas semanas después, comenzó la intervención militar en Afganistán contra el régimen talibán, acusado de brindar refugio a Al Qaeda. En los años siguientes, la denominada “guerra contra el terrorismo” se convirtió en uno de los principales ejes de la política internacional.
25 años después, el 11 de septiembre permanece como uno de los acontecimientos fundamentales para comprender la historia política internacional de comienzos del siglo XXI.
